La discriminación de la sociedad ataca pensamientos que habitan mi mente, mi ideología se ve pordebajeada y llega al borde del abismo, solo el suicidio ideológico es una opción, más no la salida que quiero tomar; mis sentidos juegan con mi pensamiento, el derrumbamiento de mi estabilidad vegetariana se viene como una estampida de búfalos atormentados por los disparos de de la incomprensión.
Mis pensamientos, mis ideologías, mis nuevas costumbres, mi cultura y muchas partes de mi se afectan, se afectan por el insesante torbellino de las palabras incomprensibles brotando de aquellas personas que consumen el por qué de lo que soy. Aguantaré hasta mas no poder y cuando llegue el fin del ciclo de aquella vida que no quiero perder, me enorgulleceré de ser lo que esto ha hecho de mi, seré la mascara de un nuevo mundo del cual ahora no quiero ser partícipe.
Mis pensamientos, mis ideologías, mis nuevas costumbres, mi cultura y muchas partes de mi se afectan, se afectan por el insesante torbellino de las palabras incomprensibles brotando de aquellas personas que consumen el por qué de lo que soy. Aguantaré hasta mas no poder y cuando llegue el fin del ciclo de aquella vida que no quiero perder, me enorgulleceré de ser lo que esto ha hecho de mi, seré la mascara de un nuevo mundo del cual ahora no quiero ser partícipe.
¿Cuántas personas inconcientes repiten constantemente que lo que digan los demás no importa? La gran mayoría, inconciente porque no comprenden que somos seres humanos sujetos a hechos afectivos y que nuestra vida está mediada por la relaciones interpersonales...que aquellos torbellinos insesantes que afectan aspectos de tu vida o la vida de otros son lo que hacen nuestras realidades complejas, profundas, apasionantes, decepcionentes, y es entonces cuando habría que decir que no se trata de que digan los demas sino quienes sean los demás!
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